SOY RITO - I AM RITE

Aprendemos a pertenecer antes de ser.

La identidad no emerge de forma espontánea: se construye a partir de la observación, la repetición y la imitación. En ese proceso, el rito funciona como una estructura que ordena el comportamiento, lo define y lo modela. Desde la infancia, el cuerpo comienza a registrar gestos, posturas y acciones que, con el tiempo, dejan de ser ajenas para convertirse en propias. Este proyecto explora el rito como un sistema de transmisión cultural. A través de la convivencia entre juego, práctica y ceremonia, las imágenes revelan el tránsito de lo individual hacia lo colectivo: un desarrollo progresivo, en el que el sujeto no solo participa, sino que termina encarnando aquello que asimiló. La identidad no es fija, es mutable. Se construye y reconstruye por el contexto social y cultural. En las comunidades indígenas de México, las procesiones, fiestas y ceremonias no son actos aislados: son memoria ancestral y marcadores de territorio simbólico, que delimitan quién pertenece y quién no. El ritual es una forma de memoria activa, en la que la memoria de los antepasados, se mantiene viva. El ritual es una forma de reconocimiento y validación colectiva. Refuerza la cohesión en grupo y el individuo adquiere un sentido existencial dentro de su comunidad. Pero también implica que muchas veces limite la posibilidad de elección. “Aprendemos a pertenecer antes de ser”. En ocasiones la identidad no es completamente libre. Está condicionada por lo que vivimos, lo que repetimos y las acciones que nos validaron. La identidad se construye dentro de estructuras materiales concretas, fundamentales para condicionar la existencia. Los rituales son una forma de control por parte del Estado y de la Iglesia. Sin embargo, las comunidades han convertido estas estructuras en espacios de negociación cultural, reconfiguración, organización y resistencia.


Nota: En febrero de 2023 viajé a Chiapas para presenciar las celebraciones del K’in Tajimoltic, o “Fuego Nuevo”. Una recreación simbólica de los relatos contenidos en el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas. La celebración coincide con los cinco días “perdidos” del calendario maya y reúne elementos rituales, religiosos y festivos, que reafirman la identidad de las comunidades de San Juan Chamula. Mi primera impresión fue la intensidad con la que la comunidad se congregaba alrededor de lo sagrado. Desde el inicio entendí que mi presencia debía ser la de un observador, y en todo momento estar perceptivo a aprender. Antes de fotografiar, procuré conocer las tradiciones, las normas de conducta y los límites de su espacio. Y que además, ellos mismos resguardan con gran cuidado. No tardé en comprender por qué: sus prácticas no son un espectáculo, sino una parte esencial de su identidad. Como fotógrafo, asumí que el respeto era más importante que cualquier imagen, de hecho, no quise sacar mi cámara hasta sentirme aceptado. Vi cómo algunos visitantes nacionales y extranjeros eran reprendidos por ignorar esos límites, mientras yo procuraba permanecer atento, discreto y paciente. Al principio percibí una distancia natural hacia mi presencia, cierto hermetismo. Con el paso del tiempo, esa reserva se transformó en confianza. Poco a poco fui invitado a participar más profundamente en la celebración. Esa aceptación marcó el origen de Soy rito. Más allá de las fotografías, agradezco haber sido recibido en su hogar, en sus tradiciones y en una parte de su mundo. Y sin saberlo aún, esa aceptación de la comunidad fue el punto de partida de Soy Rito. Una experiencia que la atesoro en mi corazón.
San Juan Chamula, Chiapas, México. 2023.


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